Octubre 2008


Banco de imágenes ISFTIC

Fuente: Banco de imágenes ISFTIC

En el año 2010, los alumnos que  quieran cursar estudios universitarios tendrán que someterse a un nuevo modelo de examen. La propuesta del Gobierno para esta selectividad presenta como novedad el hecho de tener que examinarse obligatoriamente de tres materias comunes, Lengua Castellana y Literatura, Lengua Extranjera, Historia o Filosofía. A ellas se une, en su caso, la lengua cooficial) y una materia, a elegir, de modalidad. Sin embargo, una de las aportaciones más relevantes es el hecho de tener que hacer un examen oral de la lengua extranjera.

 

Otras materias tendrán un carácter voluntario para subir nota. Para ello tendrán que examinarse de materias que deberán estar obligatoriamente relacionadas con la carrera que se quiera cursar, aunque no necesariamente deben haberse estudiado durante el Bachillerato. Estas asignaturas otorgarán, a quienes las superen, un punto por materia a sumar a la nota general. Además, las universidades otorgarán el carácter de “prioritarias” a determinadas asignaturas, que serán anunciadas previamente, y con las cuales los alumnos  podrán obtener hasta dos puntos. El examen para subir nota tiene una validez de dos años y se puede repetir cuantas veces se estime oportuno.

Las nuevas pruebas universitarias son más flexibles y adaptadas a las posibilidades de cada alumno ya que éste elige de qué examinarse. Como hemos señalado más arriba, se dividirá en dos partes, una general y otra específica. La primera fase está destinada a evaluar la consecución de las destrezas básicas que permitan a un alumno ingresar en una carrera de Grado. En ella se evalúan los exámenes de 0 a 10 puntos, estableciéndose una media aritmética. Pero, como ya hemos indicado, se puede subir nota examinándose de una o dos materias de la modalidad elegidas por el alumno.

Para considerarse aprobada la selectividad hay que obtener un mínimo de 5 puntos, aunque con un 4 se puede compensar habiendo obtenido un 6 como nota mínima del Bachillerato.

La Secretaria de Estado de Educación, Eva Almunia, ha señalado que éste es “un sistema más moderno, con más alternativas, con más autonomía y que en su desarrollo incidirá en aumentar la capacidad de nuestros estudiantes y por tanto repercutirá en la mejora y excelencia del sistema”.

Como hemos señalado en otro post anterior, se presentan novedades en torno al área de Música. El nuevo Bachillerato abre una puerta para cursar Artes escénicas, Música y Danza. Con esta modalidad se pretende dar la posibilidad de conectar mejor las enseñanzas profesionales de Música con el Bachillerato, ya que permitirá convalidar materias de música cursadas en el Conservatorio con las que se cursen en el Bachillerato. 

reunionAmpliamos aquí algunos de los aspectos relacionados con la metodología que hemos tratado en nuestro post anterior. En él hemos señalado el trabajo colaborativo como una de las metodologías activas más eficaces en la clase de Música.

El trabajo colaborativo o cooperativo, de ambas formas se suele denominar, es una de las fórmulas de trabajo procedente del desarrollo de la metodología del trabajo en grupo. Es altamente interactivo ya que se trata de gestionar al grupo de alumnos con características heterogéneas para la realización de las tareas que se imponen en la clase. En el aula de música se puede usar para diferentes tipos de actividades, no sólo para las de interpretación, que tal vez sean las que más se acomodan al modelo, sino para otras, como la búsqueda de información, la redacción, la exposición oral …

El papel del profesor también se va a modificar dado que se convierte en un miembro más de cada uno de los grupos, con una tarea de coordinador y supervisor más que de “jefe” del grupo de trabajo. Con este tipo de estrategia estaremos también potenciando la competencia social y ciudadana estipulada por la LOE.

Probablemente una de las cuestiones que como profesores podemos plantearnos es qué diferencia al trabajo colaborativo de los tradicionales trabajos por equipos o grupos. Existe toda una escuela de metodología activa que ha investigado sobre el trabajo en grupo. Estas investigaciones han extraído una serie de normas que aplicadas a los grupos humanos hacen que su trabajo sea altamente eficaz. Destacaremos algunas de ellas:

Los grupos son pequeños, en torno a 3 ó 5 personas, elegidas por sus diferentes cualidades. No se agrupa de manera aleatoria ni por amistad. Esta elección premeditada permite que el grupo sea multifacético, de manera que las cualidades de cada alumno complementan las de los demás. Así, por ejemplo, en un trabajo de investigación lo procedente sería establecer grupos en los que haya una persona que tenga capacidad de liderar al grupo y de dividir el trabajo, otras personas que acepten ese liderazgo, otra que sepa buscar en fuentes de investigación, otra que sepa reunir esa información y darle forma y otra que sea capaz de transmitir el resultado de la investigación. Lo mismo podríamos decir si de lo que se trata es de canalizar una actividad de composición e interpretación en grupo donde se formarán grupos en los que se integren una persona con talento creativo, junto con otras que funcionen mejor como intérpretes y otra como director.

Lo interesante es que un agrupamiento premeditado consigue optimizar el trabajo porque pone en funcionamiento otros parámetros más coherentes que la agrupación por simple amistad entre los alumnos o por su ubicación espacial. El tipo de acciones que conseguimos poner en marcha con ello van desde promover las relaciones interculturales y el aprendizaje entre iguales con diferentes niveles e interés por la materia, hasta impulsar las propias relaciones entre individuos de la clase que no han trabajado juntos nunca.  Por otro lado, la idea de que los grupos integrados de esta forma son problemáticos se ha demostrado como falsa y que, a la larga, sus miembros adquieren una experiencia de intercomunicación y de reparto de responsabilidades (con vistas a la consecución de un objetivo común) más fuerte que en los grupos formados de maneras más aleatorias.

En conexión con la idea anterior está la de fomentar la responsabilidad de cada individuo que forma el equipo. Cuando un grupo se ha formado de manera óptima, cada uno de sus integrantes tiene un cometido que es diferente y sin el cual el trabajo común no puede tener un buen final. De ahí que se delegue en cada individuo un papel que complementa pero no comparte con sus compañeros y que es necesario para el triunfo final. Con esto se trata de evitar que sea una sola persona la que elabore todo el trabajo de principio a fin. Por ello es importante conocer bien a los alumnos y aquellas cualidades que les hacen idóneos para integrarlos en un equipo determinado.

Finalmente, podemos destacar que los últimos estudios sobre agrupamientos humanos señalan este tipo de grupos como muy provechoso porque además de todo lo anteriormente señalado, contribuyen también a fomentar las capacidades críticas, la habilidad para la comunicación interpersonal y el respeto por los demás desarrollando el compromiso por el trabajo común.